Tendencias en el ámbito de las bibliotecas digitales universitarias, por Juan-Antonio Pastor-Sánchez

Introducción
Las bibliotecas universitarias son tal vez las instituciones de nuestra área que cuenta con un mayor grado experiencia de la gestión de recursos bibliográficos digitales. En el caso de las bibliotecas universitaria, la biblioteca digital supone una realidad que no solamente está en continuo crecimiento, sino que supone un replanteamiento de muchos de los principios de gestión e incluso de la figura de los profesionales de estos centros.
Hay que tener en cuenta la naturaleza singular de las instituciones donde se encuadran estas bibliotecas. Las funciones de docencia, aprendizaje, investigación, extensión socio-cultural y gestión administrativa son los ejes principales en torno a los cuales se organiza la actividad de las universidades. En consecuencia, las bibliotecas universitarias deben alinearse con los objetivos de estas entidades educativas.
Las bibliotecas en general hace tiempo que dejaron de ser un mero centro de depósito y consulta de los fondos de la colección que gestionan. Su incardinación en las funciones de docencia, aprendizaje e investigación resulta esencial para el desarrollo adecuado de las mismas. Con el paso del tiempo este hecho ha quedado aún más patente, puesto se ha incrementado la presencia de recursos digitales en este contexto. Hasta tal punto es así que “biblioteca universitaria” y “biblioteca digital” son conceptos convergentes que se imbrican, puesto que hoy día la una no se puede concebir sin la otra. En esta nota se plantean una serie de aspectos que posiblemente no tuvieran cabida hace algunos años, pero que actualmente pueden identificarse como tendencias que podrían resultar de interés profundizar y reflexionar sobre las mismas.
Integración de recursos en acceso abierto y suscripciones editoriales
Durante los últimos años las bibliotecas han sufrido las consecuencias de la crisis económica en forma de recortes presupuestarios. Aspectos tales como personal, inversiones o compra de material bibliográfico han estado afectados por las limitaciones económicas. En el ámbito universitario las suscripciones a recursos en línea suponen una fuerte inversión, en especial a las revistas científicas. Dicha inversión ha crecido en los últimos años, proyectándose para el 2015, según EBSCO [1], una subida de precios de entre un 5% y un 7% por parte de las editoriales. En la práctica esta subida puede ser aún mayor en función de los paquetes contratados por parte de las universidades, suponiendo en algunos casos una subida de un 25%.
Es evidente que se trata de una circunstancia que determina en gran medida los presupuestos universitarios en general y de las bibliotecas universitarias en particular, puesto que en su mayor parte la gestión de esta tarea es realizada por estos centros, llegando incluso a formar parte de su partida presupuestaria.
Existen iniciativas como los consorcios universitarios de adquisiciones que permiten abaratar costes. De un modo más amplio las redes sociales académicas también pueden suponer una solución parcial. Sin embargo, también deben tenerse en cuenta algunos movimientos por parte de editoriales como Elsevier, que por un lado adquirió Mendeley [2] y por otro lado emprendió acciones legales contra Academia.edu [3]. Las políticas editoriales, además de levantar ciertas suspicacias, también plantean ciertas dudas respecto a la sostenibilidad de un modelo de investigación científica basado en la consulta casi exclusiva de recursos de pago.
En todo lo anterior, el papel de la biblioteca universitaria debe ser pro-activo y no ceñirse únicamente a gestionar las suscripciones y a intentar negociar mejores precios de paquetes completos. Resulta obvio que hoy día los investigadores prefieren el acceso en línea y que la disponibilidad es prácticamente inmediata e infinita, pero también hay que pensar que no todos los contenidos suscritos son necesarios. En algunas áreas de ciencias experimentales es posible que no resulte rentable contratar el acceso al archivo completo de toda una publicación, sino únicamente a los ejemplares más recientes. En otros casos podría resultar de gran valor el fomento del movimiento Open Access en dos vertientes: (a) promocionar la difusión y uso de la revistas de acceso abierto y (b) fomentar la publicación de los trabajos de los investigadores de las universidades en publicaciones disponibles en abierto. Lo anterior se encuadra dentro de las recomendaciones que sobre universidad abierta [4] que ha realizado la CRUE al respecto del acceso abierto [5] basadas en los establecido en el art. 37 de la Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.
Sin duda se tratan de acciones de incierto resultado, al menos en el caso de (a), debido a las complejas interrelaciones entre las políticas editoriales, el establishment de los factores de impacto y de las políticas científicas institucionales de evaluación de la actividad investigadora. Este conjunto de circunstancias no favorecen, por regla general, el fomento de la visibilidad de las publicaciones editadas bajo los principios de acceso abierto, puesto que los autores y trabajos relevantes suelen aparecer en revistas ligadas a editoriales comerciales. Se trata sin duda de un círculo vicioso que podría tener un enfoque distinto fomentando (b), es decir la publicación en abierto de los investigadores universitarios en sus respectivos repositorios digitales institucionales.
La difusión de las ventajas y la concienciación de los investigadores podría ser una labor que sin duda podría ser desarrollada por personal especializado de las bibliotecas universitarias. Más concretamente la figura del bibliotecario integrado en los procesos de la investigación científica de las universidades. Esta figura plantea un perfil con un gran conocimiento sobre las fuentes de información digitales de cada área, así como los repositorios y recursos especializados en acceso abierto más relevantes. Estos profesionales asesorarían o asistirían a los investigadores en la consulta y publicación de trabajos en abierto.
Las herramientas de descubrimiento abren nuevos caminos
Una de los servicios que más difusión ha tenido en el sector de las bibliotecas universitarias han sido la búsqueda integrada mediante las herramientas de descubrimiento (discovery tools). Estos sistemas han permitido solventar uno de los problemas que han surgido a partir del crecimiento de las bibliotecas digitales universitarias: la dispersión y heterogeneidad de las fuentes y recursos disponibles en línea. De hecho, la madurez funcional de estas herramientas [6] comienza a demandar nuevas necesidades y posibilidades.
Se trata de una tendencia que apunta a la superación del OPAC como elemento central en la búsqueda de recursos de la biblioteca digital, algo ya apuntado desde hace algún tiempo [7]. Sin embargo, actualmente es frecuente encontrar una clara dicotomía entre la búsqueda en el catálogo como punto de acceso a un documento o recursos físico y el conjunto del resto de recursos digitales gestionados por la biblioteca (repositorios, bases de datos de artículos disponibles en línea). Por lo tanto, en vez de hacer más invisible el servicio proporcionado por estas herramientas (lo que sería más deseable) se plantean dos problemas: la confusión que generalmente acompaña a la visualización de los resultados de las consultas y la integración con otros servicios como el préstamo o el acceso.
Resulta destacable el modo en el que plantea la búsqueda la biblioteca de la Universidad de Harvard [8] para solucionar este problema. La combinación de búsqueda facetada por tipo de recurso y unificación en una misma interfaz de búsqueda y posterior visualización de los resultados, así como la integración con el acceso al recurso o la solicitud de préstamo supone un punto de partida muy interesante.
El libro digital
Aunque se tenga la sensación de que el libro digital es un sector estancado, no hay que olvidar que en los últimos cinco años la producción de libros digitales se ha multiplicado por diez y la facturación ha crecido casi un 300% [9]. Evidentemente la mayor parte del negocio editorial sigue estando en el libro en papel (el libro digital supone un 3,7% de la cuota de mercado). El consumo del libro digital tiene un fuerte componente tecnológico en relación a la práctica onmipresencia de dispositivos móviles que permiten una lectura más cómoda, más concretamente los ebook de tinta electrónica y las tabletas [10], un sector que con sus inevitables ciclos de renovación crece de forma continuada.
El mundo universitario siempre ha sido una fuente potencial para el crecimiento de la lectura del libro digital [11] [12]. Lentamente comienzan a confluir una serie de factores que pueden sentar las bases para explotar dicho potencial, produciéndose ciertos cambios a medio y largo plazo. En el caso español el proyecto conjunto REBIUN-UNE ha permitido poner en marcha una plataforma de préstamo e intercambio científico de libros digitales [13]. En dicho proyecto participan tanto bibliotecas como editoriales universitarias. Esta iniciativa abre nuevas vías que permiten explorar diversos aspectos relacionados con las tecnologías, las políticas gestión, la ampliación de la oferta editorial, problemáticas relacionadas con la preservación digital y la integración en las herramientas de descubrimiento, simplificación de la consulta de libros con DRM, integración con los sistemas de préstamo de los fondos impresos de la biblioteca, etc.
Por otro lado, el libro digital también puede constituir el centro de la interación entre los usuarios de la biblioteca [14]. La anotación y marcado (individual o colaborativo), la reelaboración de contenidos a partir de piezas de  información o los comentarios de usuarios, entre otras funcionalidades, resultan muy sugerentes en este tipo de plataformas, tanto para manuales docentes, como para material de referencia o investigación. Resulta evidente que algunas de estas funciones terminarán de perfilarse en los próximos años [15] y pueden extenderse a los repositorios o los catálogos gestionados por la biblioteca.
También sería interesante que las bibliotecas digitales universitarias participaran, a partir de la experiencia, en la delimitación de un nuevo concepto de libro digital como objeto reutilizable. Esto resulta de gran interés a efectos de una uso eficiente de estos recursos en la docencia, más concretamente a través de las herramientas de campus virtual. Definir puntos de acceso a elementos concretos de un libro digital (capítulos, fragmentos, figuras, tablas, etc) podría resultar más útil que el acceso a la obra en su totalidad en tareas de docencia e incluso de investigación. Plantear un libro digital como una agregación de piezas de información permitiría un mayor acceso a los conocimientos básicos de materias y asignaturas.
Transparencia y Open Data
Las recomendaciones sobre universidad abierta de la CRUE mencionadas anteriormente [5] hacen también referencia a la transparencia como un eje fundamental de las universidades modernas. Uno de los aspectos en los que se hace hincapié es precisamente la publicación de conjuntos de datos abiertos. Los conjuntos de datos abiertos, imprescindibles para que la transparencia no quede en una declaración de intenciones, han de estar estructurados internamente, descritos y categorizados de un modo adecuado. En esta tarea los profesionales de las bibliotecas universitarias tienen mucho que decir y pueden aportar su amplia experiencia en catalogación, clasificación, indización, aplicación de modelos de descripción, uso de esquemas de metadatos, preservación digital, etc.
Tampoco hay que perder de vista que los aspectos técnicos asociados a la transparencia y los datos abiertos parten de la interoperabilidad y el uso de estándares como los que aportan diversas tecnologías de la web semántica [16], siendo las bibliotecas digitales un lugar en el que se aplican estas tecnologías [17] [18].
Los bibliotecarios de datos son capaces de abordar plenamente estas labores de estructuración, organización y descripción, tanto desde un punto de vista metodológico como técnico [19]. Esto facilitaría la inclusión de los conjuntos de datos abiertos de la universidad como parte de la colección de recursos de la biblioteca digital y disponibles mediante búsquedas en las herramientas de descubrimiento.
Hacia los sistemas “desintegrados” de gestión bibliotecaria y la evaluación del impacto de las bibliotecas digitales
Llegados a este punto, cabe preguntarse si los sistemas integrados de gestión bibliotecaria son adecuados al modo en el que están evolucionando las bibliotecas digitales universitarias. Tal vez el mejor sistema no sea aquel que incluya todas las funcionalidades, sino el formado por diferentes módulos fácilmente integrables entre sí.
Las herramientas de descubrimiento, el desarrollo de los repositorios digitales, la puesta en marcha de plataformas para la gestión de colecciones de libros digitales y la gestión de conjuntos de datos abiertos plantea el uso de diferentes soluciones tecnológicas. La interoperabilidad de formatos y procesos será el factor determinante para una coexistencia fructífera, partiendo de la planificación cuidadosa de la modularización de servicios para alcanzar la integración óptima de diferentes soluciones de software especializadas.
En este nuevo panorama sería conveniente contemplar nuevos indicadores en los procesos de evaluación de las bibliotecas digitales. Las clásicas estadísticas de volumen de la colección, número de usuarios (o descargas) tal vez ya no sean suficientes para tener una idea lo más aproximada posible del impacto de los servicios y recursos ofrecidos a través de las bibliotecas digitales universitarias. Un ejemplo: en el caso de la docencia sería la presencia o uso de estos recursos en forma de referencias o enlaces desde los contenidos de asignaturas en los campus virtuales.
Con respecto a la investigación podrían analizarse el peso de las modalidades de acceso abierto o comercial tanto de los trabajos citados como de las publicaciones de investigadores de la propia universidad, la presencia de trabajos de estos en los correspondientes repositorios digitales, etc.
También deberían contemplarse la definición de indicadores que determinen el uso efectivo de las herramientas de descubrimiento (estadísticas de búsquedas y acceso a recursos), de las plataformas de préstamos de libros digitales o las consultas (duración del préstamo, formatos y dispositivos utilizados por los usuarios), así como la evolución, actualización, consulta y descarga de los catálogos y conjuntos de datos abiertos.
Referencias
[4] Resulta de gran interés consultar periodamente http://www.accesoabierto.info/
[5] CRUE. Hacia una universidad abierta: Recomendaciones para el SUE.
[6] F. William Chickering, F. William; Yang, Sharon Q. (2014). “Evaluation and Comparison of Discovery Tools: An Update”. Information Technology and Libraries, June 2014, 5-30. https://136.167.2.46/ojs/index.php/ital/article/viewFile/3471/pdf_1
[7] Sellés, Alicia; Serrano-Cobos, Jorge (2011). “Del opac extendido a la biblioteca expandida: al fin una realidad”. El profesional de la información, 2011, julio-agosto, v. 20, n. 4, pp. 460-463.
[9] MECD, Observatorio de la Lectura y el Libro (2014). El sector del libro en España 2012-2014.
[10] Alonso-Arévalo, Julio and Cordón-García, José-Antonio; Gómez-Díaz, Raquel (2011). “El libro electrónico en la biblioteca universitaria y de investigación”. Biblios, 42, http://dx.doi.org/10.5195/biblios.2011.7
[11] Autores: Julio Alonso Arévalo, Julio; Cordón García, José Antonio; Gómez Díaz, Raquel (2014). “Comparación de los hábitos y perfil del lector digital entre Estados Unidos y España”. Anales de documentación, vol. 17, núm. 1. http://dx.doi.org/10.6018/analesdoc.17.1.193111
[12] Fernández Gómez, María José; Cordón-García, José Antonio; Alonso-Arévalo, Julio; Gómez-Díaz, Raquel. “Prácticas de consumo electrónico: los lectores ante los nuevos soportes”. En: Cordón-García, J. A.,  Gómez-Díaz, R; Alonso-Arévalo, J. (eds.) Documentos electrónicos y textualidades digitales: nuevos lectores, nuevas lecturas, nuevos géneros. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2014, pp. 177-219
[13] Merlo Verga, José Antonio (2014). Los libros electrónicos en las bibliotecas universitarias http://bibliotecas.uaslp.mx/autoridades/6ta.conferenciay4to.sem/CONFERENCIAS/Los%20libros%20electr%C3%B3nicos%20en%20las%20bib.%20universitarias.pdf
[14] Wilson, Thomas Daniel; Macevičiūtė, Elena (2014). “Users’ interactions with digital libraries”. En Chowdhury, G.G.; Foo, S. (eds) Digital Libraries and Information Access: Research perspectives, pp. 113-128. Chicago: ALA Neal-Shuman, 2014. ISBN: 9781856048217
[15] Lim, Ee-Lon; Hew, Khe Foon (2014). “Students’ perceptions of the usefulness of an E-book with annotative and sharing capabilities as a tool for learning: a case study”. Innovations in Education and Teaching International, v. 51, n. 1, pp. 34-45
[16] Pastor-Sánchez, Juan-Antonio (2014). “Aspectos prácticos para proyectos de datos abiertos en las administraciones públicas”. Anuario ThinkEPI, v. 8, pp. 313-317
[17] Peset, Fernanda; Ferrer-Sapena, Antonia; Subirats-Coll, Imma (2011). “Open data y linked open data: su impacto en el área de bibliotecas y documentación”. El profesional de la
información, v. 20, n. 2, marzo-abril, pp. 165-173. http://dx.doi.org/10.3145/epi.2011.mar.06
[18] Ríos-Hilario, Ana; Martín-Campo, Diego; Ferreras-Fernández, Tránsito. “Linked data y linked open data: su implantación en una biblioteca digital. El caso de Europeana”. El profesional de la información, 2012, mayo-junio, v. 21, n. 3, pp. 292-297. http://dx.doi.org/10.3145/epi.2012.may.10
[19] Gold, Anna K. (2007). “Cyberinfrastructure, data, and libraries, part 2: Libraries and the data challenge: Roles and actions for libraries”. D-Lib Magazine, v. 13, n. 9-10. http://www.dlib.org/dlib/september07/gold/09gold-pt2.html
Dr. Juan Antonio Pastor Sánchez
Dep. de Información y Documentación
Facultad de Comunicación y Documentación
Universidad de Murcia
Tel: +34 868 88 7252
http://webs.um.es/pastor
[conectar para ver]

Juan Antonio Pastor Sánchez, Ph.D.
Dep. of Information and Documentation
Faculty of Communication and Documentation
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