RDA, un primer paso hacia la visibilidad y usabilidad de los datos bibliográficos en la red

 

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Anna Rovira Jarque
CRAI, Universitat de Barcelona
Miembro de la Subcomisión para la implementación de las RDA en Cataluña

El artículo que nos ocupa describe de manera extensa el esfuerzo que ha supuesto, principalmente en los Estados Unidos, la implementación de las nuevas normas (o recomendaciones) de catalogación, las RDA (Recursos, Descripción, Acceso)1 bajo el liderazgo de la Library of Congress (LC) en sus funciones de biblioteca nacional y en el cumplimiento de uno de sus principales objetivos: proporcionar instrumentos de liderazgo y servicio a la comunidad de la información en el seno de la biblioteca.

El texto se organiza en siete apartados: desarrollo de las RDA; test por parte de las bibliotecas americanas de las recomendaciones; decisiones sobre su implementación en los EEUU; preparación para la implementación; actuaciones alrededor de Program for Cooperative Cataloging (PCC); programa y materiales de formación; y postimplementación en la LC.

El trabajo describe el proceso de implementación en los EEUU y, al mismo tiempo, destaca los beneficios que ha supuesto la colaboración entre las diferentes instituciones implicadas. Cabe destacar, en primer lugar, una mayor cooperación entre la comunidad bibliotecaria norteamericana y la producción de plataformas de formación en línea que han permitido a los catalogadores el aprendizaje de la aplicación de las nuevas recomendaciones en tiempo real y según sus necesidades. En el futuro, la adopción de las RDA permitirá una mayor flexibilidad en la toma de decisiones catalográficas, la posibilidad de compartir más y mejor los datos bibliográficos y, en el ámbito del catálogo, una mayor claridad en la identificación de las obras relacionadas entre sí.

En el año 2004 comenzó el período de máxima actividad alrededor de la redacción de las RDA con la creación del Joint Steering Committee for Development of RDA (JSC). La iniciativa fue liderada por la LC con la colaboración de la American Library Association, la British Library, el Canadian Committee on Cataloging, el Chartered Institute of Library Information Professionals británico y la National Library of Australia, bajo la dirección de la Dra. Barbara Tillett y el Sr. Beacher Wiggins. Esta etapa culminó en 2009, coincidiendo con la unificación de dos servicios de la LC y la creación del nuevo Acquisitions and Bibliographic Access (ABA) Directorate.

La Dra. Barbara Tillett inició entonces la tarea de difusión del trabajo realizado por el comité y los diferentes grupos de trabajo, incidiendo en los objetivos y los contenidos de las nuevas recomendaciones. A ella, le correspondió también la tarea pedagógica de explicar los modelos conceptuales en los que se basan las RDA (FRBR, FRAD, FRSAD) y los nuevos principios de catalogación revisados en 2009.2

Entre 2011 y 2013 se incorporaron a las tareas de difusión y liderazgo otros miembros de la LC y se iniciaron las pruebas de aplicación de las recomendaciones con catalogaciones reales para efectuar un primer test de evaluación tanto de la descripción como de la búsqueda. Los resultados quedaron recogidos en el informe final del Comité de Coordinación.3 En este informe se pedían una serie de mejoras previas a la implementación prevista para el 2013. Entre estas mejoras destacaba la necesidad de redactar las recomendaciones en un inglés claro, evitar los términos ambiguos, definir un proceso en línea para las diferentes actualizaciones, desarrollar registros creados en RDA en otros sistemas de metadatos diferentes al MARC, asegurar y facilitar la implicación de la comunidad bibliotecaria en el proceso y definir de manera creíble el proceso hacia la sustitución del MARC como formato de gestión de los datos en los catálogos bibliográficos. Antes de la implementación definitiva de las RDA, en marzo de 2013, todavía habría un período de ajuste y de discusión que acabaría con la publicación del RDA Toolkit.4

Paralelamente, se inició la formación de catalogadores de bibliotecas de todo el mundo que habían aceptado el cambio y la redacción de concreciones para la aplicación de las RDA, principalmente para los miembros del BIBCO, CONSER, NACO y SACO5 implicados en el PCC, un consorcio internacional de más de 900 instituciones.

Las tareas de revisión, adaptación y traducción a diferentes lenguas del RDA Toolkit, que actualmente ya está consultable en francés, alemán, finés, chino, italiano y, próximamente, en catalán,6 no paran. Y ya se anuncia una revisión más global de la estructura actual del Toolkit durante el año 2017. Esta constante revisión, juntamente con la literatura que prolifera alrededor de su aplicación, afecta a la dinámica del proceso, provocando una cierta inquietud a los catalogadores, pero el proceso sigue en marcha dado que los objetivos que lo han iniciado continúan vigentes.

El último párrafo del artículo menciona la tarea que la LC está llevando a cabo actualmente de cara a la implementación de un nuevo marco bibliográfico con la creación de un formato de gestión e intercambio de datos bibliográficos basado en la tecnología de datos enlazados (LOD). Sin este compromiso, el proceso de implementación de las RDA, que no acaba en el uso de las recomendaciones como norma catalográfica, no podría finalizar.

El informe nos sirve de excusa para preguntarnos qué estamos haciendo en nuestro entorno respecto a esta nueva realidad. A pequeña escala, y con la excepción de la redacción de las RDA, se está siguiendo el mismo proceso iniciado por la LC. La creación por parte de la Comisión Asesora de Catalogación de una subcomisión (STRDA) responsable de la coordinación de la implementación de las RDA en Cataluña es la confirmación del inicio del proceso. Los objetivos, tareas, calendarios, materiales de formación, etc. de la subcomisión pueden consultarse en el apartado del web de la BNC: Hacia RDA.7

Así pues, estamos en la parte inicial de la primera parte del proceso que acabará con la implementación definitiva de las RDA como norma de catalogación bibliográfica, aunque deberemos ir pensando en la segunda parte del proceso que se iniciará con la adquisición de sistemas de gestión, las herramientas de información y creación de los catálogos bibliográficos, que deben permitirnos trabajar con la tecnología de las LOD, participar de la web semántica y aplicar el modelo FRBR en la recuperación de la información. Solo así podremos apreciar los beneficios de la aplicación de las normas RDA. Se abre pues la incertidumbre de si los software adquiridos en este futuro inmediato son y serán capaces de asumir este reto.

Finalmente, es preciso remarcar el esfuerzo del trabajo en equipo que se está llevando a cabo y creo que gracias a la voluntad de los bibliotecarios y las ganas que el proceso de implementación total de las RDA culmine de manera satisfactoria poniendo los datos de los catálogos a disposición de las redes, el esfuerzo habrá valido la pena a pesar de todo.

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